Llegada la hora de retorno al Padre,
sabiendo que iba camino a su cruz,
reunió a sus amigos en última cena
y nos dio su cuerpo, el Señor Jesús.
EN MEMORIA TUYA, CRISTO REDENTOR.
VAMOS A TU MESA, EN SEÑAL DE AMOR. (2)
Profundo misterio de amor y ternura,
de querer quedarse antes de partir.
De dejar su sangre como Alianza nueva,
de darla en bebida antes de partir.
Tómenlo y coman, pues esto es mi cuerpo,
les dijo, rompiendo en su mano un pan.
Tómenla y beban, pues ésta es mi sangre,
la que por ustedes he de derramar.
Y hagan lo mismo cuando se reúnan,
sabiendo que un día he de retornar;
para convidarlos a beber unidos,
de aquel vino nuevo, que el Padre ha de dar.
Por eso inclinados, su cuerpo adoramos
y aunque nada vemos, nos basta creer.
El antiguo rito ha dejado el paso
a su sacramento misterio de fe.
A ti Jesucristo te damos la gloria,
porque Tú nos diste el don del amor.
A ti la victoria, honor y alabanza,
porque estás sentado al lado de Dios.