Yo soy el pan de vida,
el que viene a mí no tendrá hambre,
el que viene a mí no tendrá sed.
Nadie viene a mí, si mi Padre no lo atrae.
YO LE RESUCITARÉ, YO LE RESUCITARÉ,
YO LE RESUCITARÉ EN EL DÍA FINAL. (2)
El pan que yo daré,
es mi cuerpo, y vida para el mundo.
El que siempre coma de mi carne,
vivirá en Mí, como yo vivo en mi Padre.
Yo soy esa bebida,
que se prueba y no se tiene sed.
El que siempre beba de mi sangre,
vivirá en mí y tendrá la vida eterna.
Sí, mi Señor, yo creo,
que has venido al mundo a redimirnos.
Que Tú eres el Hijo de Dios
y que estás aquí alentando nuestras vidas.