SEÑOR NO SOY DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI CASA;
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
Eres el pan de vida, a todos das la paz;
quien come de tu Cuerpo por siempre vivirá.
Somos el nuevo pueblo, que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos, testigos del amor.
Vamos por esta vida, buscando la verdad,
la paz y la justicia, un mundo que vendrá.