Ya el altar, se viste de alegría,
porque esperamos compartir la Eucaristía.
Y saber que tu presencia entre nosotros
recobra vida.
VINO Y PAN, MUCHO MÁS
MI VIDA YO TE DOY
PARA HACER REALIDAD TU CUERPO
Y SANGRE Y DIVINIDAD.
La juventud te espera
en la agonía, la amistad,
la tibieza de un nuevo día.
Señor te ofrezco mi dolor
y el alivio de tu compañía.