Porque Tú eres Bueno,
porque para siempre
tu Misericordia es.
Cada mañana, al despertar,
sé que en Ti puedo confiar.
Me sostienes por tu gran fidelidad.
Porque Tú eres Bueno,
porque tu justicia,
justicia eterna es.
En ella me deleitaré,
en tu paz caminaré.
Por tus sendas, Padre mío, guíame.