Tú, Señor, me has seducido, y yo me dejé seducir;
me has forzado y has sido más fuerte, más fuerte que yo.
Pero ves, Señor, ahora soy motivo de risa, todo el día
se burlan de mí, porque yo me he enamorado de Ti.
TÚ ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR, Y YO ME DEJÉ SEDUCIR.
ME HAS FORZADO Y HAS SIDO MÁS FUERTE QUE YO.
AHORA, SOY SÓLO PARA TI.
Ya ves, Señor, tu Palabra ha sido humillación y sacrificio.
Por eso, resolví no hablar más en tu nombre,
ni volverte a mencionar.
Pero había en mí, como un fuego ardiente, en mi corazón,
prendido a mis entrañas y, aunque ahogarlo yo quería,
no podía contenerlo.
TÚ ME HAS FASCINADO, JESÚS, Y YO ME DEJÉ ENAMORAR.
HE LUCHADO CONTRA TI, CONTRA TODO LO QUE SIENTO,
PERO HAS VENCIDO TÚ. PERO HAS VENCIDO TÚ.