ESTE ES MI CUERPO, ENTREGADO POR USTEDES.
ESTA ES MI SANGRE, DERRAMADA POR AMOR. (2)
Verdadero manjar para los hombres,
pan de vida y sacramento de unidad.
Pan del cielo, sabor incomparable
alimento en nuestro peregrinar.
Antes de entregarse a la muerte
confió a la Iglesia el banquete de su amor.
Concédenos que, en tan grande misterio,
hallemos plenitud de vida y de amor.
Alegría inmensa y dichosa
en la hostia colmada del Señor.
Hallará quien ame a sus hermanos,
como el Maestro bien nos enseñó.
En el pan eucarístico comparte
con nosotros su divinidad,
la que Él a su vez ha recibido
de Dios Padre, para la humanidad.