SEÑOR DE LA VIDA, DEL PRINCIPIO Y DEL
FINAL, NUESTRO CORAZÓN ESTÁ CANSADO DE
ESPERAR.
SEÑOR DE LA VIDA, DE LA TIERRA Y DEL
MAR, NUESTRAS VOCES JUNTAS SE ENTRELAZAN
AL CANTAR.
Cuando tú has venido la vida empezó
cuando tu te fuiste la vida siguió.
Ahora quieren matarla y esta vida no
muere porque corre por las venas de tu pueblo.
Nuestro es este suelo y no lo dejaremos
nuestro es el aire y no lo perderemos
nuestro es el sol y no lo apagaremos y
esta vida que es nuestra cuidaremos.
Por eso hoy te ofrecemos toda nuestra
vida con manos encallecidas y el corazón
contento. El pan que te traemos es el
fruto del trabajo que tu pueblo ha
sembrado y lo ha ganado.