Jesús es siempre la esperanza
en este mundo de dolor
y nos sostiene con su gracia,
misterio inmenso de su amor.
Palabra eterna de mi Dios,
fidelidad de mi Señor.
Tu nombre es canto para el alma,
sabor más dulce que la miel
en la tristeza nos infunde
vigor y fuerza a nuestro ser.
Es la alegría de Dios Padre,
consuelo de la Humanidad
nuestra pobreza se enriquece
al darse en la humildad del pan.