QUE ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON;
VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR,
YA ESTÁN PISANDO NUESTROS PIES
TUS UMBRALES JERUSALÉN.
Jerusalén está fundada,
como ciudad bien compacta.
Hacia Ti suben las tribus,
las tribus del Señor.
Felicidad te auguramos,
prosperidad al que te ama,
bienestar entre tus muros,
en tus palacios haya paz.
Por el amor de mis hermanos,
voy a decir la paz contigo;
por la casa del Señor,
te deseo todo bien.
Gloria y honor a Dios, al Padre
y a Jesucristo, el Señor,
y al Espíritu Divino
eternamente amén, amén.