Abre la puerta y entra a mi hogar,
amigo mío que hay un lugar,
deja un momento de caminar.
Siéntate un rato a descansar,
toma mi vino y come mi pan,
tendremos tiempo de conversar.
Si hay alegría en mi corazón,
con tu presencia me trae el sol.
Manos sencillas, manos de amor
tienden la mesa y le dan calor,
el pan caliente sobre el mantel,
el vino bueno y un gusto a miel,
habrá en mi casa mientras estés.
Qué felicidad, amigo mío,
tenerte conmigo y recordar
hasta que florezca, pecho adentro,
ardientes capullos de amistad.
Toma mi guitarra y dulcemente,
cántame con ella una canción,
que quiero guardar en mi memoria,
el grato recuerdo de tu voz.