Anoche tuve un sueño
soñé que caminaba por la playa con el Señor.
En la arena había impresas
dos pares de pisadas,
las mías y las de Dios.
En mis peores momentos yo clavé
mi mirada y había solo un par de pisadas,
entonces pregunté al Señor por qué
me había dejado cuando
estaba más lastimado.
Y el Señor me dijo:"hijo mío yo te amo
y jamás te dejaré abandonado
en tus peores momentos.
Cuando había solo un par de pisadas
yo te había cargado en mis brazos
mientras te acariciaba".